SEPTIEMBRE... ¿MES DE BODAS O DE VENDIMIA?

SEPTIEMBRE... ¿MES DE BODAS O DE VENDIMIA?

Puede parecer que Septiembre no sea un mes de bodas porque las vacaciones han podido hacer daño al presupuesto, se acercan los gastos del colegio de los niños, hay que aprovisionar para el invierno… pero lo cierto es que según el Instituto Nacional de Estadística, es “el mes en que más parejas se dan el Sí, quiero” de forma oficial en nuestro país. Claro está que, circunstancias concretas de cada lugar hacen que el mes de septiembre sea minoritario que cualquier otro mes de verano, como pueden ser julio o agosto. Así, por ejemplo, en nuestra comarca, habida cuenta de que Septiembre es el mes de la cosecha, sobre todo de la vendimia, las bodas en septiembre no son tan numerosas.

De hecho, parece que este septiembre ha tenido algún protagonista excepcional en cuanto a bodas se refiere. El enlace entre Rocío Carrasco y Fidel Albiac ha marcado el final del verano con una boda que podría considerarse “otoñal”, y no sólo por la entrada de la estación que la tenemos a la vuelta de la esquina, sino por la edad de los contrayentes, “ya pasados los 40”, como se decía antaño. Pero ha sido la “dulcewedding” de la bloguera que está más de moda, Aida Domenech, más comúnmente conocida por “Dulceida” la que nos ha hecho “morir de amor”, pronunciando el “sí, quiero” a orillas del mar junto a su amada Alba Paul.

Por eso, de lo que no cabe duda es de que Septiembre y la entrada del otoño tienen una calidez especial y un romanticismo que los hace inexplicablemente únicos para la celebración de tu boda. Los colores del otoño, la decoración “au naturel”,  un ambiente rústico con detalles cálidos y suaves a la luz de unas velas…

Sin duda, escoger un lugar fuera de lo común, una bodega, un granero o incluso un viñedo con sus uvas a punto de vendimiarse puede brindar un carácter muy personal y sobre todo unas vistas espectaculares... Incluso una celebración al aire libre sobre un manto de hojas secas y una decoración acorde con el entorno sería, sin duda, de lo más “shabby chic”.

Por supuesto, la utilización de detalles rústicos de madera, de metal oxidado… combinados con elementos de transparencia -jarras y jarrones de cristal- y una iluminación natural de velas o bombillas vistas, lámparas de papel suspendidas y centros de mesa con productos naturales de nuestra huerta otorgarán al momento ese ambiente acogedor, cálido y agradable que todo el mundo desea para que los invitados se encuentren a gusto. Para los centros y el ramo de novia, el uso de flores silvestres de temporada combinadas con hoja verde y frutos del bosque serán elementos imprescindibles y muy adecuados. Las espigas de trigo, los girasoles y a poder ser, flores de jardín son también muy recurrentes para cualquier tipo de corona, tocado o complemento que necesites. Sin duda alguna, la paleta de colores del otoño es y sigue siendo única para este tipo de celebraciones: tonos nudes como los beiges, ocres, naranjas, verdes, avellanas…

Desde luego, si cambiamos el look tradicional de la novia con un vestido de manga larga, combinándolo con accesorios de tendencia “boho chic” de temporada, tales como capas, bolsitos, pashminas, tocados de fieltro, o incluso ¡un paraguas! la mimetización con el entorno creado será única. Ni qué decir tiene si utilizamos una pick up, una furgoneta Volkswagen, un seiscientos o una bicicleta para acceder a la ceremonia o al banquete…

De lo que no cabe duda, como hicimos mención en nuestro anterior post, es de que la entrada del otoño y la temporada baja te va a poder permitir –por razones de presupuesto- hacer algunas cositas más que en temporada alta: contratar a la wedding planner con la que habías soñado, celebrar el banquete en ese lugar que se te salía del presupuesto o añadir elementos de decoración con los que no podías contar pero siempre quisiste…

¿Te atreves?

BierzoImagen 13 sept. 2016